domingo, 25 de octubre de 2009

De tu tierra, Cesare Pavese


Hace un tiempo le decía a una amiga que ya sólo me quedaba por leer el último clásico de Calvino, o el último del que hablaba Calvino en Por qué leer los clásicos. Era Cesare Pavese. Mi amiga, buena conocedora de la Literatura, me espabiló la urgencia de leerlo. Citó algún libro que no recuerdo, pero agregó: “Cualquier cosa suya”.Yo me tomé a la tremenda la indefinición del pronombre “cualquier” y me hice con todos los títulos traducidos de este autor. Por ahí andaban, sólo que el otro día abro De tu tierra.

De tu tierra es la primera novela que escribió Pavese. Intuyo que no es su mejor obra aunque basta para satisfacer las horas de un lector exigente. La influencia de Faulkner es obvia, pero Faulkner genera escenarios y paisajes con más carácter, y dilata los puntos álgidos de sus novelas con la magistral indiferencia de un dios despótico y cansado. Pavese, no obstante, nos ofrece un universo más accesible, y es menos barroco en sus silencios.

Cuenta De tu tierra un hombre (Berto) que ha estado en la cárcel. Allí conoce a otro (Talino). El primero es de Turín, el otro de Monticello, “un pueblo tan insignificante que ningún tren pasa por allí de noche”. Berto es mecánico y Talino lo convence para que vaya a su pueblo: su padre puede darle trabajo con la trilladora. Berto llega a Monticello y se instala en la casa de campo donde vive la familia de Talino. A éste último lo acusan de haber quemado la casa de un vecino y una continua amenaza pesa sobre él. A Berto no le gusta lo que ve, en algún momento cree ser el guardaespaldas de Talino. Fuma sin parar y siente atracción por Gisella, una de las hermanas de Talino, que lo distrae del deseo de largarse de ese pueblo. Berto y Gisella comparten una tarde y un lago solitario, pero la sombra de un incesto atenaza la magia del momento. El final es la reacción de un loco.

Esta novela rebosa sensualidad (las eternas manzanas, las colinas que emulan los pechos femeninos, la procacidad de las miradas y de los diálogos…) y salvajismo (el arcaico tribalismo de la familia, la tensión de lo irracional…). Llama la atención la casa. La imagen de la casa. Me acordé de Gaston Bachelard.

El protagonista, que es un hombre de ciudad, choca con un mundo de criaturas simples pero indescifrables. Como es una narración en primera persona, el lector nunca obtiene una visión completa de la realidad. En esos espacios vacíos el lector tiene el acto reflejo de imaginar, aunque Pavese no nos deje el desahogo del puzle terminado. I. Calvino lo dijo de modo más minucioso:

“Todas las novelas de Pavese giran en torno a un tema oculto, a algo no dicho que es lo que verdaderamente quiere decir y que sólo se puede decir callándolo. Alrededor se forma un tejido de signos visibles, de palabras pronunciadas: cada uno de esos signos tiene a su vez una faz secreta (un significado polivalente o incomunicable) que cuenta más que la faz evidente, pero su verdadero significado está en la relación que los vincula con lo no dicho."

Un poco más abajo en el artículo de Calvino (Pavese y los sacrificios humanos) se lee una mención a uno de los libros más extraordinarios que he leído jamás: La rama dorada.

“Vincular la etnología y la mitología grecorromana con su autobiografía existencial había sido el programa constante de Pavese. En la base de su dedicación a los estudios de los etnólogos estaban las sugestiones de una lectura infantil: La rama dorada de Frazer, una obra que ya había sido fundamental para Freud, para Lawrence, para Eliot. La rama dorada es una especie de vuelta al mundo en busca de los orígenes de los sacrificios humanos y de las fiestas del fuego.”

La rama dorada es mucho más que eso (por cierto Tusquets se olvidó de incluir al genial Frazer (y a alguno más) en el Índice onomástico de autores).

En el universo de Pavese sólo he dado el primer paso. Pero la senda que sugieren sus libros, la andaré con el tiempo.

2 comentarios:

cheeck to cheeck dijo...

Tengo los diarios, pero hay que dosificar su lectura.beso.Laura

José Antonio Pamies dijo...

Es buena esta novela. Pavese es conocido por su biografía, sus diarios y su poesía. Personalmente creo que es más que necesario rescatar al Pavese narrador, te gustarán también las otras. El diablo en las colinas, entre mujeres solas o la luna en las hogueras. Recomiendo el bello verano que es una novela breve y muy buena, en todas deja su sello original e inconfundible y sus grandes temas. Saludo.