lunes, 8 de junio de 2009

Ciento volando de catorce, J. Sabina


Diviértese Sabina en esta obra
con canciones a medias, sonsonetes,
donde pululan malos y amiguetes
y la bífida lengua de la cobra.

La toma con el mundo, como todos
aquellos que lo sufren o lo gustan.
Sus verdades son puños que no asustan,
su ironía no se rompió los codos.

Enumera, directo y ciudadano,
las miserias de muchos, las patrañas
que desvelan los güisquis o las cañas.

Hondo a veces, batalla con lo vano.
Es uno más, pasota, este Sabina.
El hombre que ha doblado aquella esquina.

6 comentarios:

prorronpampero dijo...

Lo hojée cierta vez, y me pareció basura.
El poeta-músico urbano maestro de la sordidez y la pasión desenfrenada, caótica y obscena por la vida, que gustó de revelarse a sí mismo como "escribidor de canciones", parece que olvidó que ahí afuera siempre se es un intruso, y más si se imposta uno a sí mismo en registros ajenos, extraños.
Ser lo que no se es se llama ficción, y aquel que la sostiene con verosimilitud no es poeta.

Ivan dijo...

Bueno, basura no se puede leer. El descalificativo es desmedido, me parece. No es un libro de poesía al uso, eso está claro, lo que no significa que esos libros sean mejores que éste. De lo poco que tiene de poesía mucho se lo da el soneto. Pero aunque sea como libro para la futura antropología, no carece de interés. Particularmente me gustan el desparpajo y las licencias que se toma con las rimas o los metros.
Respecto al tema del fingimiento es realmente complicado que pueda decir algo sin estar seguro de no pensar mañana lo contrario. Sé que hay días que pienso como tú, pero en otros he tenido fe en lo opuesto.
Lo que sí sé es que es un tema posterior a la poesía, no previo.
Por otra parte la ficción y la poesía siempre han casado bien. De hecho a la gran poesía le gusta menos la "realidad". Verosímiles son Homero, Virgilio, Dante, Milton, Pessoa, Rimbaud, la lista es interminable. Todos ellos son poetas enormes. Es un tema más que complicado, que remite quizá a las fuentes, o los cánones de la belleza a través de los tiempos.
En un sentido más hondo, quizá, me parece que uno siempre escribe lo que es.
Respecto a lo de "ahí afuera siempre se es un intruso" poco hay que decir. Tema verdaderamente enrevesado tratar de acoplar el yo con el todos. La filosofía se ha partido la cabeza y no hay solución igual para cada uno. No ser un intruso es a veces impostar (no siempre), y ser un intruso es, en muchas ocasiones, impostar al revés. Lo sé por experiencia.
Esto, por mucho que divaguemos, no toca la poesía. Ella sigue ahí, en el acto poético, que el poeta trata de arrastrar, de hacerlo suyo con palabras. El poeta (para mí) es quien ve la poesía, quien la cuenta. No quien la crea, cuidado. Muchos creen que la poesía la hacen ellos (es otro de los problemas de matar a Dios), lo cual es realmente perverso, ya que existe el peligro real de convertir en ceniza nuestro delicado mundo, que eligió a la poesía para sostenerse.
Muchas gracias por tu atención y por tu nota. La verdad es que mejor discutirlas, estas cuestiones, con unas cervezas, o unas tilas, y algunas horas por delante...

un genio del montón dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
un genio del montón dijo...
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un genio del montón dijo...

Sabina es el gran escritor de chascarrillos y panfletos protorepublicanos. Ingenios, bromitas rimadas. Un género muy español, cercano a la greguería. Se ríe de la monarquía y luego cena con ellos, eso me parece muy bien (en otro tiempo,con suerte, le habría llevado a la cárcel).
Su virtud como letrista es discutible (a veces me gusta), como poeta no hay mucho que discutir. No sé, con Dylan o Cohen la cosa cambia un poco, pero Sabina...

Ivan dijo...

Básicamente de acuerdo, contigo. Sobretodo en lo de que es un género muy español. Mucha obra de Quevedo es del mismo tono, y padeció eso que tú dices... Pero bueno, nadie le pide a Sabina que sea un gran poeta, y me parece que él menos que nadie. Por eso, porque se divierte, tiene sus aciertos, y en eso a veces es original, como lo es Brassens por ejemplo. Por lo demás, nada nuevo bajo el sol, como la inmensa mayoría.
Respecto a Dylan y Cohen: sin negarles ningún mérito, les acompaña mucha fama. Por ejemplo Bulat o V. Vissotsky, que son rusos, son bastante mejores (de echo eran poetas) y nadie los conoce.